En Dos Quemas, cada pieza nace con tiempo, oficio y cuidado. Nuestro proceso no empieza en el horno ni termina cuando la pieza sale lista: empieza mucho antes, en la elección de los materiales, en el diseño de la forma y en la intención de crear cerámica con identidad.
Cada objeto que llega a tus manos ha pasado por muchas manos, varias revisiones y dos encuentros con el fuego. Por eso ninguna pieza es exactamente igual a otra: cada una conserva pequeñas huellas del proceso artesanal que la hizo posible.
Antes de moldear, pintar o quemar, preparamos nuestra propia pasta cerámica. Mezclamos minerales y materias primas hasta lograr una base con la textura, densidad, color y resistencia que buscamos para nuestras piezas.
Este primer paso es fundamental, porque de él depende gran parte del carácter de la cerámica: su color, su sonido, su firmeza y su comportamiento en el horno.
Cuando la pasta está lista, comienza el proceso de formación. Algunas piezas nacen a partir de moldes, otras requieren ajustes manuales, cortes, pulidas y mucha atención al detalle.
En esta etapa la pieza todavía es frágil. Hay que cuidarla, esperar sus tiempos y permitir que tome forma poco a poco.
Antes de entrar al horno, cada pieza debe secarse correctamente. Este paso evita cambios bruscos de temperatura y ayuda a que la cerámica llegue preparada a su primera quema.
Después de esta primera entrada al fuego, la pieza sale en estado de bizcocho: más firme, lista para ser revisada, decorada y continuar su transformación.

Después de la primera quema, cada pieza se revisa y pasa al proceso de decoración. Aquí aparecen los colores, las líneas, los detalles y las decisiones que le dan identidad a cada colección.
Luego se aplica el esmalte, una capa que protege la pieza, realza su acabado y la prepara para su segunda quema.
La segunda quema termina de transformar la pieza. El esmalte se fija, los colores toman vida y la cerámica alcanza su acabado final.
Cuando sale del horno, revisamos cada pieza con cuidado. Observamos su forma, su acabado, su sonido y sus detalles. Solo después de esa revisión la empacamos para que llegue protegida a su nuevo hogar, restaurante, café, hotel o comercio.
En Dos Quemas creemos que una pieza artesanal no solo se mira: se usa, se toca, se comparte y se vuelve parte de la vida cotidiana.
Por eso cuidamos cada etapa del proceso. Porque detrás de cada plato, mug, florero o pieza decorativa hay una historia de familia, oficio, paciencia y fuego.